CAPITULO 43.
NOCHE CALIENTE.
Bella Pov.
Estaba en el Baño de Edward, parada frente al gran espejo que estaba ubicado sobre el lujoso lavamanos. El baño era blanco e impecable, no parecía el baño típico de un hombre, lujoso, amplio y muuuy limpio. Tenía una cabina de hidromasajes, espectacular, volví a mirarme en el espejo, mi guisa era horrible, sostuve mis manos sobre el lavamanos, la verdad es que en ese momento, era lo único que me mantenía estable y sobre mis dos pies. Mi pelo estaba alborotado, mis ojos como si estuviera drogada, menos mal que al entrar a la habitación Edward, él no se encontraba, hubiese sido humillante el que me viera estamparme de esa manera con el piso. Diablos, debo hacer algo por mí, porque la verdad me veo horrible. Busqué entre unas gavetitas, y encontré un cepillo de dientes nuevo, grandioso, rápidamente me cepillé los dientes y luego me di un enjuague con algo que sabía horrible, luego procedí a quitarme rápidamente las prenda de vestir y cuando me vi sin ellas acomodé el agua a mi gusto, la verdad necesitaba agua un poco fría, tal vez las cosas a mi alrededor dejarían de darme vueltas, iba a terminar con la cabeza en el escusado, entré a la ducha, y dejé que el agua corriera por mi cuerpo, por los cabellos por todo, la sensación era increíble, sentía que al menos unos que otros de mis sentidos volvían a mí. Con los ojos cerrados no se cuanto tiempo estuve allí disfrutando del agua. Una sensación nueva estaba invadiendo mi cuerpo, era como si sintiera que una mirada me estuviera quemando, ¿mirada?... al pensarlo abrí los ojos de golpe y miré a través de la cortina de cristal, la verdad no me había percatado de que no la había cerrado del todo, al parecer estaba tan desesperada por bañarme que ahora hice un tremendo desastre en el piso, eso no me importó, lo que si me descolocó fue ver lo que ví, Edward estaba en una pose malditamente sexy, como siempre cuando se trataba de él, estaba recostado de lado en el marco de la puerta, frente a mí, lo miré fijamente solo llevaba puesto unos pantalones de algodón largos, estaba sin zapatos y sin camisa, dejando su increíbles pectorales a mis ojos, mientras me miraba, sus labios se curvearon en aquella sonrisa ladeada, que ahora estaba por convertirse en mi sonrisa preferida, al recordar que estaba totalmente desnuda frente a él sentí que el calentón me subió al rostro y de manera automática me apresuré a cerrar la puerta de cristal, cerré la ducha maldiciéndome por no haberme bañado, ni siquiera me había aplicado el shampoo en el pelo, cerré la llave y me giré, casi pego un grito cuando vi a Edward entrar a la cabina, esta era súper amplia, mis ojos fueron directo a un Edward totalmente desnudo, frente a mí, es que a pesar de que no veía nada nuevo, mi corazón se disparaba como loco, lo odiaba por traicionarme de esa manera, al parecer Edward llevaba bastante tiempo observándome porque él también estaba siendo traicionado por su tremendo miembro, yo no podía apartar mi mirada de esa parte, este hombre me iba a matar, lo miré a la cara de golpe cuando lo vi acercarse a mí, pero él mientras se sonreía no me miraba a la cara, su mano siguió hacia atrás de mi, cuando el agua comenzó a caer sobre nuestras cabezas, fue que me percaté de que él solo había abierto el grifo del agua, yo miré hacia arriba y él miró hacia abajo, buscando mi mirada, y al encontrarla sacando su sonrisa de suficiencia, la cual no se si debido al alcohol o qué, ya la veía sexy, siempre mirándome a los ojos de manera profunda. Como siempre me pasaba cuando lo veía me perdí en sus ojos, dios, sin quererlo volví a maldecirme por volver a involucrarme de esa manera con alguien, es que Edward me descolocaba de una manera increíble. Sentí su mano acariciar una de mis mejillas, mientras que notaba como en un movimiento tan sutil su cuerpo comenzaba a tener contacto con mi piel, él me susurró, sin apartar su mirada de mis ojos.
_ ¿Por qué sigues sonrojándote de esa manera cuando te miro?... –Yo al escuchar su voz ronca sentí un escalofrío en toda mi piel por lo que involuntariamente cerré mis ojos-. Debes acostumbrarte, no sabes cuanto me gusta mirarte… me encantas… -y diciendo eso su cuerpo se pegó al mío de una manera que mi respiración se disparó de una manera horrorosa, nunca antes había sentido aquello, sentí su miembro rozar una de mis piernas mientras una de sus manos comenzó a acariciar suavemente la piel de mi espalda, con tan poco y ya me encontraba muy excitada, el cosquilleo entre mis piernas me estaba humedeciendo rápidamente, Edward notaba lo que provocaba en mi y me atrevía a apostar que su propósito era enloquecerme, ya que no me besaba, su rostro estaba tan cerca del mío, pero no me besaba, su nariz comenzó a acariciar mi rostro, y maldita sea, seguía sin besarme, me dejé disfrutar de todo aquello que yo sentía con el solo rose de la punta de su nariz, por mi rostro, aunque tenia los ojos cerrados sabia que tenia la boca un poco abierta, ya que sentía como su aliento golpeaba mi cara, dios ambos estábamos demasiados excitados, nuestras respiraciones estaban agitadas, nuestros pechos subían y bajaban.
_ Bésame… -dios, mi voz salió sumamente deseosa, y peor aún fue la forma humillante en que le suplique-.
Edward no pudo evitar sonreír, pero igual me complació, pero de una manera que yo no me esperaba, sus labios de manera brusca aplastaron los míos, y sin dudarlo con su lengua abrió los míos, permitiendo que ambas lanzaran de una manera sincronizada, su cuerpo se pegó mas al mío instintivamente, mientras pretendía acabar con mi vida con aquel beso, colocó una de sus manos justo en donde terminaba mi espalda y me pegó mas aun a su cuerpo, su erección crecía increíblemente, yo gemí este se perdió en su boca, igual eso lo descolocó a él, que bueno que se daba cuenta que no solo él podría llevar el control de aquello, yo llevé mis manos a los cabellos de su nuca y entré mis dedos acariciándole un poco fuerte el cráneo, aquello le arrebató a él otro jadeo, lo escuché susurrar algo, no se si escuché bien pero fue algo como “¿estuviste bebiendo?”, no le di mucha importancia y lo besé mas fuerte. Pensaba contestarle algo inteligente pero mi inteligencia se evaporo cuando vi las intenciones de Edward. Él se apartó lentamente de mí, yo abrí los ojos para recriminarle el haberlo hecho pero no llegué a decirle ya que él se fue inclinando lentamente para así estar a la altura de mi sexo, dios mi corazón debió haberse detenido por unos largos segundos, él suavemente coloco una de mis piernas sobre su hombro para tener mejor acceso a mi centro. Deje de respirar, a estas alturas estaba sumamente mojada de algo que no era precisamente agua, mis ojos no se despegaban de él, quien pasó su lengua por sus labios resecos antes de poner su boca en acción. Deje que mi espalda se recargara contra la fría pared de cristal mientras relajaba mis hombros. La punta de su lengua acariciaba mi clítoris de manera lenta, justo en el lugar indicado, provocando que de mis labios salieran suaves gemidos, debido a que él si seguía en aquello, terminaría por llevarme al éxtasis. Yo con mis propias manos acaricie la piel de mis pechos y estómago, delicadamente mientras comenzaba a sentir como mi interior se contraía cada vez más rápido. Justo antes de obtener mi liberación él se retiro, con delicadeza dejo que mi pierna cayera hacia el piso. Mi pecho subía y bajaba fuertemente, lo miré y me topé con su oscurecida mirada, fue cuando sentí que sus manos fueron a mi trasero para elevarme, yo lo rodeé con mis piernas, quedando mi centro justo encima de su miembro, sentí como lentamente fué adentrándose en mi cavidad. Jadeé placenteramente cuando su erección se deslizó sobre mi clítoris, después me elevó un poco más y por fin estuvo dentro de mí completamente. Enterré mi cabeza en su cuello y gemí en su oído cuando lo sentí hasta el fondo de mí ser.
_ Dios, me gusta lo que me haces sentir… -dije en un susurro, sumamente excitada-.
Él gruñó y yo apreté mis dedos fuertemente en sus hombros. Edward busco refugio en mis labios y yo lo besé con ansiedad. Edward me tenía apoyada en la puerta de cristal, mientras comenzó a embestirme, primero lentamente y luego aumentando el ritmo, mis paredes vaginales comenzaron a contraerse en torno a él, lo cual hizo que apretara su miembro que estaba muy dentro de mí, y algo extraño sucedió, por primera vez lo estaba escuchando maldecir, lo hizo entre mis labios, él me embistió con más determinación, sus manos se hundían en mi trasero y agradecí que estuviéramos en el baño encerrados en una bañera, porque esperaba que la habitación estuviera cerrada, sus padres nos matarían si escuchaban los gemidos que salían de nuestros labios. Dios lo que deseaba en ese momento era sentir sus movimientos mas rápido y mas profundo, el alcohol desinhibe de verdad, porque antes de que mi conciencia despertara ya lo estaba diciendo en voz alta.
_ ¡Dámelo más rápido! ¡Más profundo, Edward! ¡Duro, por favor!
Edward obedeció al instante, porque sentía su miembro enterrado profundamente, provocando un poco de dolor… dolor empañado por el placer. Apenas sentí el torrente de semen caliente en mi cuerpo y comencé a convulsionarme por mi propio orgasmo. Dios iba a morir ya que en unos segundos después vi que Edward tenía su cabeza contra la pared, el agua bañaba su cuerpo mientras tenía los ojos cerrados. Su respiración estaba tan agitada como la mía, y sabia perfectamente que solo trataba de controlar la suya, yo lo miraba fijamente y mis ojos se aguaron al apreciar lo hermoso y perfecto que era este hombre que tenía a mi lado, para mi siempre iba a ser el hombre más atractivo con él cual me he topado en mi vida entera.
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En la casa de Quil. Estaban sentados en la sala, él y sus amigos. Seguían tomando. Y charlaban de lo más divertido. Menos Jake, que no salía de sus pensamientos.
Jacob pov.
Sin duda me estaba afectando de mala manera la forma en que dejé a Nessie en su casa. Fui un estúpido en dejarla irse de esa manera, fui un grandísimo imbecil en permitirle que pensara que lo nuestro había surgido solo por un reto con Emmet, pero es que en el momento me cabreó el hecho de que si lo pensara, ¿es que no se daba cuenta en la forma tan estúpida que me tiene?... es que ni siquiera lo que llegué a sentir por Rosalie Hale, le llega a los tobillos de lo que siento por ella, esa niña es mi perdición y lo supe desde el momento que la vi por primera vez, aquella vez cuando voló sobre mí en aquel pasillo del instituto. No tengo la culpa que ella fuera la hermanita de Cullen y la ex del imbecil del orangután ese, en principio me agradó poder joderle la vida a él, y seguírsela jodiendo, pero eso no implica de que si sentía algo por ella, Nessie no va a entender nunca que tan grande es lo que siento por ella, con lo que no contaba y es lo que me está desquiciando en el momento, es el hecho de sentir estas dudas de qué es en realidad lo que ella siente por mí, y que es en realidad lo que siente por ese imbecil. La risa de los chicos me sacaron de golpe de mis pensamientos, los miré y todos con una sonrisa en sus caras de idiotas me miraban.
_ ¿Qué me miran?...
_ Nada… -dijo Seth mientras le estiraba la mano a Embry en un saludo y este se la daba, era como si estuvieran cerrando un trato-. ¿Doscientos dólares?...
_ Naaaa… -dijo Embry sonriéndose aun más-. Que sean 500…
_ Apostado… -dijo Seth, yo con cara de no entender miré a Quil quien sonriéndose me miraba-.
_ ¿Qué mierda están apostando ahora?... –dijo dejando ver mi mal humor-.
_ Humm… -dijo Seth poniendo gesto pensativo mientras miraba su reloj calculando el tiempo-. Pues, Embry piensa que en más o menos 05 minutos tú seguirás con los ánimos de perro, mientras que yo insisto que no será así…
_ ¿Qué puede pasar para que cambie mi humor?... –dije con una sonrisa fingida, la verdad si quería cambiar mi humor, noté que todos se miraron entre ellos frunciendo el ceño-.
_ ¿Tan concentrado estabas en tus pensamientos que no sabes quien acaba de llamar a Quil?... –dijo Embry con una sonrisa.
En ese preciso momento sonó el timbre.
_ Miiiiierda… mas rápido de lo que pensaba. –dijo Seth con una enorme sonrisa-.
Quil voló del sofá como si tuviera un resorte y corrió hacia la puerta, el otro que pareció tener un resorte fui yo cuando vi quien entraba.
_ Hola… -dijo Nessie entrando con una sonrisa, no me había visto, yo estaba parado, lentamente coloqué el baso en la mesita de centro, Seth y Embry me miraban con una sonrisa de idiotas, Yo me fijaba muy detenidamente en Nessie, quien venía al lado de Alice, ella estaba hermosa como siempre, su pelo rojizo suelto que le caía en cascada en su cara y toda su espalda, llevaba puesto una faldita blanca un poco mas arriba de las rodillas de tela suave que caía ligeramente, que dejaba ver sus hermosas y largas piernas y una franelita blanca de tirantes con una chaqueta de tela abierta, no importaba lo sencillamente que ella pudiese vestirse, siempre estaba hermosa, ella me miró en ese momento y nuestras miradas se congelaron, sin duda la quería con todo, no pude evitar regalarle una media sonrisa, la cual ella me devolvió de inmediato, sus ojitos verdes brillaron de una manera hermosa, escuché la maldición entre dientes que dijo Embry y no me percaté, porque noté que al Nessie iniciar su paso hacia nosotros que estábamos en el centro de la sala, su andar no era del todo estable, fruncí el seño-.
_ Hola… -dijo Alice acercándose y adelantándose a Nessie, ella como siempre con un humor de maravillas daba brinquitos-. Con que bebiendo y no nos invitan…
Yo sin detener mi impulso traté de acercarme a Nessie, y menos mal que lo hice porque antes de llegar a ella juro que Nessie tropezó con algo que no existía y se iba a estampar de bruces en el suelo, yo la sostuve a tiempo y todos nos miraron, a Alice fue a la única que le dio gracia aquello y explotó a reír a carcajadas limpias, los chicos y yo nos miramos, yo miré a Nessie quien en mis brazos solo me sonrió, yo la ayudé a alcanzar el sofá y la senté, me senté a su lado sin soltarle la mano.
_ ¿Qué están haciendo a estas horas fuera de tu casa?... –le reproché, ella me miró a los ojos mientras me contestaba-.
_ Necesitaba verte…
_ pudiste haberme llamado y yo te hubiese ido a ver…
_ Pues, pensé que no querías verme… como me dijiste que…
_ Shhhh… -la callé no quería que los fastidiosos de mis amigos se enteraran de nada, los miré de reojo y como lo esperaba la miraban esperando a que ella contestara-. ¿Estabas tomando?... –dije ahora demasiado serio-.
_ Solo un poco… -ella le dio una sonrisa de complicidad a su prima que estaba a mi espalda, sin duda nunca me cansaría de verla, hasta así como estaba se veía hermosa, yo giré mi rostro para mirar a Alice, y ella también le sonreía a Nessie-. ¿Condujiste en ese estado?...
_ ¡Yo soy dura!… -dijo ella y nosotros sin entender el chiste vimos como Alice y Nessie explotaron a reír estrepitosamente, dios estaban muertas-.
_ Bien… esto está genial… -dije dejando salir el sarcasmo-.
_ ¿Verdad?... –dijo Alice con una sonrisa creyéndose lo que yo estaba diciendo-.
_ No. Deben regresar a sus casas… yo las llevaré…
_ ¡No!... –dijo Nessie evidentemente algo descolocada, yo la miré sin entender-. He venido hasta aquí porque necesitaba verte, necesitaba hablar contigo…
_ ¿En estas condiciones?... –dije yo sin disimular mi sonrisa, la verdad el asunto estaba algo gracioso-.
_ En las que sea… no entiendo porque me cortaste de esa manera, no entiendo porque me utilizaste de la manera que lo hiciste… -ella soltó aquello tan rápido cuando vine a callarla ya había dicho demasiado, sus ojitos volvieron a ponerse triste y a llenarse de lagrimas-. Sabias que yo me estaba enamorando de ti, sabias que cuando me acosté contigo lo hice porque te quería…
_ ey, ey, eeeeeeeeeey… -dije parándome rápidamente de su lado y tomándola de la mano, ni siquiera quise mirar a nadie mas, la paré y salí de allí con ella, entrando a la cocina, la verdad suerte para Quil que sus padres aprovecharon que el estaba en Las Vegas para también tomarse el fin de semana para irse a Florida. Entramos a la cocina, y la miré fijamente a los ojos, sus lágrimas corrían por sus mejillas, dios cuanto me odiaba por hacerla sentir así, me coloqué frente a ella y la abrasé fuertemente, ella escondió su rostro entre mi hombro y mi cuello, cerré los ojos ante su calor, le acaricié suavemente su espalda.
_ Perdóname, preciosa, no llores… me mata verte así…
_ Es que no entiendo que es lo que tengo de malo, que los chicos no logran quererme de la forma que yo quiero que me quieran, nunca entendí la razón de porque Emmet estuvo tanto tiempo conmigo, si en realidad no le gustaba como mujer… -al escuchar eso cerré los ojos fuertemente, ira y celos ligada con dolor invadían mi cuerpo, el alcohol estaba hablando-. Y ahora tú, que solo estuviste conmigo porque querías vengarte de él… -me tensé y con mis brazos la tomé por los hombros para separarla de mí, aparte mi cuerpo del de ella, solo el espacio suficiente para poder mirarla a los ojos-.
_ ¿Qué esperas que haga para demostrarte que en realidad yo te AMO?...
Ella me miró a los ojos.
_ Si, Te amo, mas que a todo en este mundo…
_ Pues demuéstramelo… -dijo con una nota de picardía, eso me dio gracia-.
_ ¿Como quieres que te lo demuestre?... –dije sonriéndole, sonrisa que desapareció por el asombro al ver hacia donde fueron sus manos-.
Lo hizo tan rápido que cuando quise reaccionar ya se había desasido del cinturón de mis jeans, yo instintivamente le agarré ambas manos impidiéndole que continuara-.
_ ey, ey, ey… ¿Qué haces Nessie?.
Cerré los ojos involuntariamente al ver como ella soltó una de sus manos de la mía y la llevó justamente a mi entre pierna, acariciando mi miembro por encima de los jeans.
_ Dios… -dijo casi sin aliento-. Estas sumamente borracha, pequeña…
Colocó sus manos en mi pecho y me empujó a la alacena mas cercana, cuando mi espalda chocó con ella, ella pegó su cuerpo con el mío y comenzó a frotarse en mi mismo miembro el cual ya había reaccionado desde el momento que me soltó el cinturón, yo llevé una de mis manos a la nuca de ella adentrándola por su suave pelo, mierda estaba sumamente excitado, y ella me estaba descolocando mientras rozaba su sexo de esa manera con el mío, sentía la respiración de ella acelerarse, la mía también lo estaba, busque sus labios y la besé, nos besamos lentamente pero con demasiada pasión, entré mi lengua en su boca y la exploré completamente mientras con una mano le acariciaba la nuca por debajo de sus cabellos, y la otra le acariciaba la espalda mientras la obligaba a seguir pegada a mí, sentí como una de sus manos soltaba el botón de mi pantalón y bajaba el cierre, ella estaba sumamente ebria, no me cabía la menor duda, porque querer hacer aquello en la cocina mientras que en la sala estaban los demás era una locura, pero yo debía detenerla, la verdad fuerza no tenia para detenerla, yo deseaba aquello tanto o mas que ella, mis manos seguían disfrutando de la suavidad de su piel, sin duda me encantaba acariciarla, de momento el deseo me enloqueció y ahora lo único que quería era sentirme dentro de ella, le saque sus manos de mis pantalones, y guié ambas manos de ella a mi cuello, ella las unió en mi nuca, perfecto, sin dejar de besarla, luego llevé ambas manos y comencé a acariciarle las piernas, gracias a dios que se había puesto una falda, por lo caliente que estaba no dudaba que lo hubiera hecho a propósito, en ese momento mi niña se había esfumado y estaba la mujer que tanto me encantaba, mordió con sus dientes suavemente mi labio inferior, eso me robó un jadeo, si lo que quería era jugar con fuego juro que se iba a quemar, llevé mis manos a sus nalgas por debajo de la falda y solo tuve que aplicar una mínima fuerza y la subí a mi cintura, ella la rodeo con sus piernas, haciendo el contacto de nuestros sexos mas insoportable, yo la guié hacia la mesa y la senté sobre ella, me coloqué en medio de sus piernas, ya nuestros jadeos salían mas frecuentemente, Quil me iba a matar si se llegaba a enterar de esto, que era muy probable, mis labios por puro instintos buscaron su cuello, me encantaba ver como reaccionaba, ya que los bellos de su piel estaban erizados, bajé mis besos al centro de su pecho, mientras rápidamente me deshacía de su chaqueta, la tiré al suelo, pero le dejé la blusilla, no iba a coger el riesgo que la encontraran desnuda, mientras rozaba mi lengua por cada parte de su piel que quedaba al descubierto, le subí un poco la falda y busqué nuevamente sus labios, mis manos fueron a parar a las orillas de sus tangas, aparté mis labios de los de ella, para mirarla a los ojos, ella me miró y yo le susurré.
_ ¿En serio quieres que te demuestre cuanto te amo?... –mi voz salió súper ronca, estaba muerto de deseo por escucharla gemir mi nombre, ella me respondió solo con un movimiento de cabeza positivamente, genial, porque ya no pensaba parar esto-.
Bajé sus tangas y se las quité, exponiéndola para mí, luego poniendo mis manos en ambas rodillas de ella, les separé aún más las piernas, ella colocó su peso en ambos codos sobre la mesa, comencé por besar sus rodillas, besando esa parte de sus piernas dentro de ella, mis besos, mi lengua la acariciaban mientras iba subiendo el camino a mi objetivo, ya iba justo llegando a su sexo cuando levanté un poco mi vista hacia ella, ella con la respiración súper agitada me miraba, llegué a su sexo y pasé la punta de mi lengua desde su entrada hasta su clítoris, ella dejó salir un jadeo y dejó caer la cabeza hacia atrás, mierda eso me excitó mas aun si es que se podía, estaba súper mojada y eso me encantó, su sabor era exquisito, mantuve el movimiento de mi lengua en su clítoris, y ella suavemente comenzó a moverse, llevé uno de mis dedos a su entrada y sin dejar de estimularle con la lengua lo introduje dentro de ella, diablos tenia que aguantar si no iba a correrme en mis pantalones, verla a ella moverse de esa manera y tratar de contener sus gemidos me estaba enloqueciendo, entre otro dedo y fue cuando me percaté que sus paredes estaban estrechándose, por lo que agilicé el movimiento de mi lengua y el movimiento de mis dedos, sentí sus convulsiones, y yo apreté los ojos fuertemente para no correrme tenia que aguantarlo, ella recibió solo su primer orgasmo, aparté mi cara de su parte y subí buscando ansiosamente sus labios, ella me besó de una manera que me dejó sin aliento, mi respiración estaba más que acelerada y lo único que deseaba en ese momento era entrar en ella y poder explotar libremente, no importaba cuantas veces la hiciera mía, la sensación previa era la misma, incluso más intensa con cada encuentro. La jalé mas hacia mí, y sentí como sus manos temblorosas terminaban de bajar mis pantalones llevándose consigo mis bóxer mientras me besaba apasionadamente, yo rápidamente busqué la forma de cómo sacar unos preservativos de mis pantalones, gracias a dios siempre llevaba uno conmigo, sin retrasar el momento coloqué mi erecto miembro en su entrada, por lo que la bajé un poco de la mesa y cuando la posición no era tan incómoda sin retrasar mas el tiempo me introduje enterito en ella de una sola estocada.
_ Jacob… -dijo ella sin aliento-.
Yo la miré a los ojos, pare los besos para fijarme en la expresión de placer en su linda cara, ella estaba tratando de gemir lo más bajo que se pudiera, comencé con mis movimientos lentamente de entra y sale mientras busque su cuello por unos segundos y lo recorrí con mi lengua, también lo succione con mis labios, ella me sujetó fuertemente por la espalda, y cerró los ojos mientras sentía como yo entraba y salía de ella con un ritmo constante, ella me aprisionó con sus piernas para intensificar la sensación, eso me hizo gemir en su oído ella con sus suaves manos tomó mi rostro y volvió a besarme desesperadamente, sentí sus paredes estrecharse ahora aprisionando a mi miembro, no iba a aguantar mucho, y esa sensación me iba a matar, por lo que acelere de manera frenética y con mas fuerza mis movimientos, es indescriptible explicar la sensación que me produjo correrme sintiéndome dentro de ella, ambos llegamos al orgasmo al mismo tiempo y sentí que a Nessie la estaban golpeando fuertemente sus convulsiones, a tal punto que emitió un gemido un poco fuerte, mi reacción fue por impulso, apenas pude ponerle mi mano en su boca para que no fuera tan audible, nos miramos a los ojos, sus ojos estaban húmedos debido al intenso placer que acabábamos de experimentar, nuestras respiraciones estaban sumamente agitadas, retiré lentamente mi mano de su boca, sin apartar mi mirada de sus ojos, ella me acariciaba suavemente mi cuello, mis hombros, y después sin entender su reacción me abrasó fuertemente por unos segundos, yo la hundí en un abrazo que abarcó todo su cuerpo ella fue bajando sus piernas de mi cintura, provocando que yo me saliera de ella, eso me robó un jadeo, la sensación era increíble, la ayudé a bajar de la mesa y una vez ella con ambos pies sobre el piso la abracé mas fuertemente haciéndole saber con ese abrazo que tanto ella significaba para mí.
_ ¿Qué me has hecho, Renesme?... me tienes idiotizado…
– Lo mismo que tú me hiciste a mí, porque yo estoy igual que tú.
Se apartó de mí para volver a besarme, luego de unos segundos pise realidad, ya no podía exponernos a mas…
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Edward pov.
_ ¿En donde estabas cuando entré a la habitación?... –la escuché hablar tan bajito que apenas la oí, seguro que el sueño le estaba venciendo-.
Yo sonriéndome seguí acariciándole la espalda, estábamos en mi cama debajo de una gran frazada, ya que me había dicho que tenia frío, ella con su cabeza en mi pecho mientras yo la tenia entre mis brazos propinándole suave caricias con las yemas de mis dedos en su espalda desnuda, lo hacia por debajo de una franela mía que le había conseguido poner, había tomado demasiado.
_ ¿Edward?... –ella levantó la cabeza buscando mis ojos, yo aproveché para darle un beso en la frente, suave y húmedo-.
_ Estaba en la terraza… tocando mi guitarra… cuando entre a la habitación, escuché el agua caer y entré al baño, observé el agua caer en tu cuerpo por un buen rato… ¿Por qué tomaste tanto?...
_ Ayudaba a Nessie ahogar sus penas…
Fruncí el seño ante aquél comentario.
_ ¿Nessie está tan tomada como lo estas tú?...
_ Alice también…
Bufé, no debería sorprenderme que mi querida primita estuviera detrás de todo esto.
_ ¿Están en el cuarto de Nessie?...
_ Allí las dejé… -apenas la escuché, sin duda estaba mas dormida que despierta, mejor la dejaba descansar para así poder ir a darle un vistazo a mi hermana y a Alice-.
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Jacob pov.
_ ¡Joder!... –dije ya exasperado, a Nessie la había acostado en el sofá de la sala de Quil, mientras iría a buscar a los demás, ya que cuando salimos de la cocina no había nadie en la sala, subí a la habitación de Quil, y allí lo encontré durmiendo muy cómodo en su cama, con la rabia encendida le quité de un solo estirón la sabana, luego me arrepentí ya que el pobre se espantó y calló de nalgas en el piso.
_ Rayos… -dijo mientras se sobaba sus nalgas, yo me sonreí un poco por la escena-. ¿Qué mierdas quieres Jake?...
_ ¿Dónde están los demás?... tengo a Nessie acostada en tu sofá…
_ Bueno, Embry se fue… y Alice y Seth salieron afuera a caminar…
_ Pues ayúdame a recuperar a Alice, no se que pasaría si en casa de los Cullen se percatan de que su hija no está en su recámara…
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Edward pov.
_ ¡¡¡¿Qué?!!!... –esto si era pasarse de la raya, ¿Qué carajo estaba haciendo Nessie en casa de ese imbécil-.
_ No te alarmes, Cullen, yo estoy con ella, ahora mismo Quil y yo la llevamos de regreso a tu casa… solo te estaba llamando para que me echaras la mano de llevarla a su habitación sin que sus padres se enteren de esto… -decía el chucho de jake muy calmado, como si esto se tratara de una pequeñez-. No quisiera que fueran a regañarle…
_ Es poco para lo que le espera… -mi voz salió dejando a flote mi amenaza, mis manos estaban hecha puños, no podía controlar la rabia que me brotaba hasta por los poros de mi piel-.
_ Edward… -noté de inmediato que su tono de voz cambió, ya no era relajado ni mucho menos, me alegraba que supiera lo que le esperaba a Nessie-. Te llamé porque esperaba que me ayudaras en esto…
_ Por mi te puedes ir al infierno… -juro que mi rabia con Nessie había incrementado un 100%-.
_ Mierda… -dijo Jake molesto, inclusive el muy estúpido se atrevió a subir un poco el tono de voz-. ¡Me debes muchas!...
_ Yo no te debo absolutamente nada…
_ Claro que si me debes… ¿recuerdas la vez que te llevé a mi casa y te cubrí para que te metieras en la habitación de Bella?... te ayudé a que te metieras en su cama, frente a las narices de mis padres… ¿recuerdas que saliste tan satisfecho que me dijiste que me debías una?... –me quedé en shock ante sus palabras, él continuó-. Pues ahora te exijo que me pagues el favor…
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Jacob Pov.
Quil con su guerra de hielo se aparcó en frente a la mansión de los Cullen. Yo giré mi rostro hacia el asiento de atrás, la observé mientras dormía tranquilamente. Dios si que parecía agotada.
_ Bien… -dijo Quil con un tono de ironía increíble-. Allí viene tu queridísimo amigo…
Yo miré hacia la puerta, fue cuando vi a un Edward Cullen, bajar las escaleras de su porche en grandes zancadas, sin duda estaba bastante tenso, se acercaba al auto de Quil a una velocidad increíble, yo rápidamente me apure a abrir la puerta y salir cuando vine a salir ya el estaba a mi lado mirándome de una manera asesina a ese juego podíamos jugar los dos, yo lo miré de una manera súper relajada a la vez que ponía gesto de reto.
_ ¿En donde rayos esta mi hermana?... –dijo, me di cuenta que apretaba los dientes, sus manos estaban a ambos costados vuelta en puños ¿acaso tenia intenciones de golpearme?... la verdad a mi no podía intimidarme…
_ Está en el asiento de atrás…
No me dejó bien terminar y rápidamente se acercó a la puerta del asiento de atrás del auto, la abrió, vi como su gesto empeoró al intacto, al ver a su hermana tirada allí con esa falda pequeña mostrando sus hermosas piernas, dormida profundamente, lo vi fruncir los labios, y rápidamente acercándose a ella, yo no quise intervenir, él mismo la desmontó del auto cargándola, ella se aferró a su cuello sin dejar de dormir, yo mirándola fijamente me sonreí, el muy caballeroso chico ni las gracias me dio y se encaminó a las escaleras de su casa.
_ Oye… -le dije, él se detuvo sin voltear para mirarme-. Espero que no se las vayas a poner difícil cuando despierte, al fin de cuentas solo me estas pagando un favor…
Murmuró algo y continuó, yo me sonreía, no se pero me divertía fastidiarles la vida. Me monté en el auto y Quil no dudó en ponerlo en marcha, ya casi llegábamos a mi casa cuando decidí romper el maldito silencio.
_ ¿Por qué estas molesto?...
_ No lo estoy…
_ Si. Si lo estas… -dije algo divertido-.
_ Te he dicho que no… -dijo él incómodo, yo engrandé mi sonrisa-.
_ Y yo te he dicho que si…
_ No.
_ Si.
_ Para las malditas niñadas, Jake, se que tu humor debe ser excelente esta noche. Pero la verdad yo no estoy de ánimos para tus estupideces…
_ ¿Ves que si lo estas?... ¿Qué te molestó?...
_ ¡¿Cómo rayos ayudas a Cullen con tu prima?... –explotó y la verdad ya era tarde para pedirle que no se desahogara-.Esto es imperdonable, sabias que me interesaba y en vez de ayudarme a mi que supuestamente es el que soy tu amigo, lo que haces es ayudarlo a él, maldita sea!...
_ Tranquilo Quil… la verdad yo no tengo la culpa de que Bella se haya interesado en él… esos dos desde que se conocieron de agradaron… a tal punto que estoy impresionado de que Bella haya cambiado tanto…
_ ¡Eres un desgraciado, Black!...
Yo me eché a reír, la verdad es que nunca antes había visto a Quil tan enojado conmigo, debía hacer algo para calmar las paces.
_ Tranquilo, para que veas que eres mi amigo, te voy a ayudar con Bella.
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